Eficient Collection


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Nena

tags: MMM/f, no consensual, violacion, orina, sexo anal

aclaración: Esta historia es puramente ficcional, así como cualquier personaje o evento descrito en ella. Cualquier similitud con la realidad es solo una coincidencia. Lastimar a otra personas está mal, y de ninguna manera quiero convencerte de lo contrario. Por favor, no hagas nada como esto

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Mientras me miraba en el espejo del baño pensaba que los días difícilmente se ponían mejor que este. Era un viernes, el lunes era feriado así que tenia tres días libres y el clima prometía ser espectacular.

Había arreglado con unas amigas para juntarnos mañana a la mañana a tomar el sol la casa de mi mejor amiga y ya había pensando en cual de mis bikinis me iba a poner.

No tenia mucha tarea, mis viejos casi nunca estaban y mi novio era la envidia de mis amigas. Martín era mas grande que yo, 18 años cuando yo tenia los 16 recién cumplidos.

Era el amigo del hermano de Andrea, una de mis amigas. Nos conocimos una noche en la casa de Andrea cuando nosotras nos estábamos preparando para salir a bailar y el estaba junto con sus amigos tomando una cerveza.

Cuando lo vi me gusto. Era alto y flaco, pero a la vez musculoso. Tenia una remera negra y un jean, estaba con una cerveza en la mano riéndose con los demás chicos.

Esa noche no pude dejar de pensar en el, y no fui la única. Fue el tema del que hablamos todas en el boliche.

Después de ahí, el quedo en mi cabeza como una imagen inalcanzable. Sabia que el era mas grande que yo, en esa época tres años de diferencia, pero podía soñar, no?

Unas semanas después me lo volví a encontrar a la salida del colegio. El estaba esperando a alguien, un amigo supongo, y cuando me vio me pregunto mi nombre.

Le dije que era Daniela, o Dani para mis amigos. Creo que me puse mas roja que un tomate mientras el me miraba y sonreía, diciendo que el era Martín pero que sus amigos le decían Tincho.

No se que vio el en mi. No soy muy alta para mi edad, soy flaca, no tengo mucho pecho aunque si se me nota. Tampoco tengo mucha cola.

Estaba ahí parada esperando que algo pasase y ese momento incomodo terminase cuando el miro su reloj, dijo que ya había esperando demasiado y me invito a comer algo en el Burger King que quedaba cerca de la escuela.

Una cosa llevo a la otra y unos días después me invito a bailar con el y sus amigos. Estaba nerviosa porque era la primera ves que salía con un chico, y encima el era mayor que yo, así que le pregunte si podíamos ir con unas amigas mías.

El me dijo que si, que cuantos mas mejor, y al final terminamos siendo tres chicas y tres chicos.

El tiempo paso y empezamos a salir. No podía creerlo. Seguía sin entender que era lo que el veía en mi, pero tampoco podía preguntarle así que había decidió aprovechar el momento y disfrutar.

Hacíamos todo juntos, desde ir a pasear por el porque o a caminar por la costanera, hasta ver películas en el cine y salir los fines de semana.

El siempre fue tan bueno conmigo. Nunca me apuro ni me apresuro, siempre me sentí tan segura con el que jamás dudaba en seguirlo.

Cuando por fin salí del baño ya la mayoría de los chicos se habían ido de la escuela. Quedaban algunos haciendo tiempo, pero ninguno era amigo mío.

Empecé a caminar para mi casa y unas cuadras después apareció un coche que paro frente a mi. Algo me hizo parar, y cuando bajo la ventanilla vi que era Martín.

Estaba solo y desde el auto se escuchaba música muy fuerte.

‘Hola Dani, como andas?’ me pregunto mientras bajaba un poco el volumen.

Me alegro verlo y le conté sobre mi día y que pensaba hacer mañana.

‘Que bueno eso. Yo estaba por ir a la casa de Ale, queres venir? Podemos quedarnos un rato ahí y después ir a caminar un poco.’

No tuve que pensarlo mucho, después de todo podía hacer la tardea mañana a la tarde o incluso el lunes. Di la vuelta al auto y me subí del lado del acompañante, tirando mi mochila en el asiento de atrás.

En el viaje hable yo mas que el, pero supuse que era porque estaba concentrado en manejar.

No se que tan lejos fuimos, pero antes de darme cuenta estábamos en un barrio de casas quinta bastante viejas. Paramos frente a una casa con unas libustrinas muy altas y varios autos estacionados al frente.

Cuando el estaciono el auto y se bajo me quede viendo la casa. Se veía vieja y sucia, las ventanas estaban todas tapadas y todo el lugar tenia un aire siniestro.

El abrió la puerta de mi lado y me pregunto si venia. No quería quedar como una cobarde así que agarre mi mochila y lo acompañe.

Cuando llegamos a la puerta el simplemente la abrió y entro como si fuese su casa. Pude ver un pasillo bastante largo con una escalera y varias puertas. La única luz la daba una tenue lamparita que colgaba sobre la puerta, pero cuando el la cerro detrás mío el lugar quedo bastante oscuro.

El me tomo de la mano y me llevo por una de las puertas hasta lo que parecía el living de la casa. Sentados en un sillón había dos chicos y una chica, todos viendo una película de guerra en la tele.

Los dos chicos eran altos y flacos, con el pelo corto y muy parecidos. Martín los saludo como Juan y Diego pero nunca supe quien de los dos era quien.

La chica era un poco mas alta que yo, de pelo rubio hasta los hombros y ojos claros. Me dio un poco de envidia porque era mas linda que yo. Me di cuenta que no dejaba de mirarle los pechos cuando ella me empezó a hablar.

Me dijo que se llamaba Mari, por Mariela.

En una computadora del otro lado de la habitación había otro chico, Alejandro supuse. Era bastante gordito, tenia unas bermudas y una remera bastante grande y recuerdo que me llamo la atención todo el pelo que se le veía en los brazos y las piernas.

Martín se acerco a Alejandro y ellos hablaron unos segundos pero no pude escuchar que decían. Sea lo que fuese, Alejandro volvió a ponerse frente a la computadora mientras buscaba algo en un cajón.

Uno de los dos chicos se levanto y volvió con unas botellas al mismo tiempo que Martín trajo un sillón mas chico donde el y yo nos sentamos mientras que yo deje caer mi mochila detrás del sillón.

Martín agarro una de las cervezas y me la ofreció pero yo le dije que no. Todavía no había probado cerveza y me parecía que no era el momento.

A el no pareció importarle y empezó a tomar despacio mientras veíamos la película.

El chico que fue a buscar las cervezas les dio una cerveza a Mari y el otro chico y después se sentó en el sillón, con Mari en el medio y los chicos a los costados.

No se cuantos años tenia Mari, pero parecía de mi edad. Aun así acepto la cerveza y empezó a tomar como ellos.

Estuvimos un rato así, viendo la peli que a mi no me gustaba hasta que me di cuenta que los dos chicos tenían las manos sobre las piernas de Mari y cada vez iban mas arriba.

Cuando llegaron a perderse debajo de su pollera me empecé a sentir un poco incomoda pero ella solo siguió tomando hasta que se termino su botella.

Juan o Diego, no estoy seguro cual de los dos, cambio su botella por la de ella y siguieron tocándola. Podía ver como sus manos llegaron a su bombacha y como Mari abrió un poco las piernas.

Me pareció incomodo el momento. Mas allá de ser virgen, no podía creer como los tres podían estar haciendo eso frente a nosotros.

Lo mire a Martín pero el seguía viendo la película y no parecía darse cuenta.

Mientras uno de los chicos saco su mano y se la llevo a los pechos. Empezó a tocarla y a desbrocharle la camisa hasta que pudo empujarla a un costado y comenzó a tocarla sobre el corpiño.

Ella dejo se termino la cerveza de un solo trago y la tiro en una esquina con un ruido que me hizo salta en mi sillón. Me corrí lo mas que pude contra Martín buscando protección y el coloco su brazo alrededor mío.

Mientras el chico siguió desvistiéndola y pronto le soltó el corpiño. Mari quedo con sus pechos al aires y el chico no perdió tiempo en llevar su boca a uno de sus pezones. Se escuchaban ruidos mientras el la chupaba y podía ver como Mari cerraba los ojos y hacia una mueca, aunque no supe si era de placer o dolor.

El otro chico nunca dejo de tocarla debajo de la pollera.

El primero de ellos dejo de chuparle los pechos y tomo uno de sus pezones con sus dedos, tirando con fuerza hasta que su pecho formo un cono y se puso blanco. Cuando lo soltó, donde la había agarrado se puso rojo y Mari puso una mueca de dolor sin hacer ningún sonido.

El segundo de los chicos aprovecho ese momento para levantarla del sillón y la paro frente a el. Le desabrocho la pollera y la dejo caer al piso.

Ella tenia unas panty medias color piel y debajo se podía ver una bombacha blanca. Eso y unas zapatillas topper era lo único que le quedaba.

El chico comenzó a pasarle un dedo entre las piernas, justo sobre su vagina, y yo podía ver como Mari se ponía con la piel como de gallina.

Martín tomo mi mano y vi que el no le estaba prestando atención a la película. Estaba viendo al escena con mucha atención mientras llevo mi mano hacia su pantalón.

Quede congelada, el nunca había hecho algo así. Pensé en gritar, en correr, en mil cosas. Pero estaba aterrada. Frente a mi uno de los chicos seguía tocando a Mari mientras el otro buscaba algo en una campera.

No hice nada, simplemente me quede ahí mientras Martín puso mi mano sobre su pantalón y comenzó a moverla lentamente.

El otro chico se acerco a Mari con algo negro y delgado en la mano y con un movimiento rápido extendió un cuchillo.

Mari pareció querer moverse pero el chico que estaba tocándola la tomo de la mano y la mantuvo en ese lugar mientras con la otra tomaba el cuchillo.

Se lo acerco entre las piernas y paso el filo suavemente sobre su panty media, haciendo un tajo desde el frente hasta atrás y dejando la bombacha a la vista.

La bombacha tenia una gran mancha de humedad justo enfrente y el acerco su cara. Pude escucharlo inhalar y emitir un gemido de placer.

Mari comenzó a temblar pero el no pareció notarlo. Volvió a pasar su dedo sobre su bombacha hasta que la mancha se hizo mas oscura y pude ver un liquido transparente chorrear.

El chico siguió tocándola sobre la bombacha mientras el otro que había traído el cuchillo la agarro del pelo y le giro la cara para poder besarla. No fue un beso tierno, sino algo fuerte y violento. Una de sus manos fue a los pechos de Mari y comenzó a manosearla, apretando y retorciéndolos con bastante fuerza.

Mari comenzó a gemir mientras la besaba el chico, aunque no se si de placer o de dolor. El chico que estaba tocándola entre las piernas se detuvo para correrle la bombacha a un costado y dejar a la vista su vagina.

Tenia el pelo recortado en forma de una delgada línea sobre su pubis y el resto completamente depilado, y no pude notar que también era rubio.

El chico volvió a tocarla y desde donde estaba pude ver su dedo separar los labios de Mari y desaparecer dentro de ella. Comenzó a moverlo lentamente y a hacer un ruido húmedo con cada penetración hasta que pronto sus dedo desaparecía completamente.

Un grito de dolor de Mari me hizo saltar en el sillón y pude ver una marca roja con forma de dedos sobre uno de sus pechos. El otro chico estaba tirando de su pelo con fuerza y ella estaba tratando de mantener el equilibrio.

Martín tenia una expresión de placer que me asusto mucho y comenzó a frotar mi mano sobre su pantalón con mas fuerza. Por primera vez pude sentir como su pene se endurecía debajo de la tela hasta ponerse completamente rigido.

Los dos chicos se detuvieron y se desvistieron rápidamente hasta quedar desnudos. Fue la primera vez que vi un pene en persona aunque ya había visto imágenes porno con mis amigas.

Los dos tenían en pelo pubico largo y enrulado, sus penes eran mas un poco mas largos que uno de mis dedos y mas o menos como dos dedos de diámetro. Ambos estaban cubiertos de pequeñas venas abultadas y de color violeta, y debajo de ellos estaba sus testículos.

Guiaron a Mari sobre el sillón hasta que ella quedo en cuatro patas, con su cabeza sobre uno de los apoya brazos. Uno de ellos se coloco detrás y comenzó a lamerle la vagina mientra el otro se acerco a su cara.

Ella tenia los ojos cerrados pero este chico volvió a tomarla del pelo y le levanto la cara hasta que estuvo frente a su pene.

‘Sabes que vamos a hacer ahora, putita? Te vamos a coger entre los dos. A mi me vas a chupar bien la pija y Diego te va a llenar la concha. Decime como te gusta, dale.’ le dijo quien ahora sabia que era Juan mientras le refregaba su pene en los labios.

Diego comenzó a frotarse sobre su vagina y a empujar con movimientos cortos. Con cada movimiento Mari trataba de alejarse de el pero solo lograba chocar sus labios con el pene de Juan.

‘Me gusta mucho’ dijo Mari con una vos que no podía convencer a nadie.

‘Decime que te gusta, putita.’

‘Me gusta que me cojan.’

‘También te gusta chupar pijas, no? Me parece que te encantaría sentir como mi pija te llena la boca.’

‘Si, me gusta chupar pijas’ dijo ella mientras parecía estar el borde del llanto.

Juan se rió y empezó a empujar su pene contra los labios de Mari. Ella abrió su boca y lo tomo entre sus labios mientras que Juan comenzó a moverse hacia adelante y hacia atrás como si la estuviese penetrando.

Diego aprovecho el momento para empujarse dentro de ella y de un tiron la penetro hasta que sus caderas chocaron con su cola. Comenzó a moverse con fuerza hasta que Mari se sacudía con cada penetración.

Los únicos ruidos que se escuchaban en la habitación eran las arcadas de Mari con cada penetración de Juan y ruidos que producían las caderas de Diego contra la cola de Mari.

Diego no paraba de pasar sus manos sobre la espalda de Mari. Subía desde sus caderas hasta sus hombros y luego bajaba para tocar sus pechos. De pronto la tomo la las muñecas y de un tiron se los llevo a la espalda.

Ella se desplomo y el pene de Juan salio de su boca. Hilos de baba seguían conectando a los dos, pero eso fue solamente momentáneo. Juan volvió a levantarla del pelo y con un grito ella logro subir hasta que el volvió a introducir su pene en su boca.

Continuaron cogiendola entre los dos, Diego tirando de sus brazos para formar un puente mientras la penetraba por detrás y Juan cogiendo su boca como si fuese una vagina.

Podía ver como todos los músculos en la espalda de Mari se contraían en un esfuerzo por mantenerse en esa posición.

Martín volvió a llamar mi atención cuando puso su dedo índice sobre mis labios mientras hacia un ‘shhh’ muy suave. Como una estupida, lo único que pude hacer fue asentir con mi cabeza.

El sonrío y con ambas manos se desabrocho el pantalón y se lo bajo hasta las rodillas. Su pene se levanto erguido y rígido, mas grande que el de Juan y Diego. Su pelo estaba recortado y mas prolijo que el de los demás.

Martín volvió a tomar mi mano y esta ves la llevo hasta su pene. Cerro mis dedos sobre el y comenzó a moverla lentamente a lo largo.

Lo único que pude hacer fue comenzar a temblar. Podía sentir el calor que el pene emanaba debajo de mi mano y lo rígido que estaba. Talvez lo mejor hubiese sido reaccionar, levantarme e irme de ese lugar, pero tenia miedo de que cualquier sonido que hiciese, llamase la atención de los demás.

Martín me miro a los ojos y luego soltó mi mano, que para mi sorpresa continuo masturbándolo. El solo sonrío y volvió su atención a la escena frente a nosotros.

Un ruido detrás mío llamo la atención y lentamente gire para ver a Alejandro de pie detrás de mi.

Estaba completamente desnudo y podía ver como le colgaba la panza. Su cuerpo estaba cubierto de pelo y estaba masturbándole con una mano.

En la otra tenia una filmadora color gris bastante grande. Tomo la silla de la computadora y la arrastro hasta que estuvo cerca del sillón grande y se sentó sin dejar nunca de filmar.

Sentí como una mano rozaba mis pechos y pude ver a Martín extender uno de sus brazos hacia mi. Su mano comenzó a pasar sobre mis pechos mientras los presionaba.

Su mano subió, tomo uno de mis botones y lo abrió, repitió lo mismo con otros dos y luego abrió mi camisa para dejar mi corpiño a la vista.

Mi pecho comenzó a latir mas acelerado que antes mientras el coloco su mano sobre mi piel. Sus dedos se sentían helados, y pronto comenzaron a bajar dentro de mi corpiño.

Sentía como su mano tomaba uno de mis pecho y como sus dedos tomaban mi pezón. Comenzó a presionar y a arrollarlo, sentí una puntada de dolor cuando lo hizo con mas fuerza pero solo mordí mis labios para no hacer ningún ruido.

En el sillón Diego comenzó a acelerar sus movimientos hasta que con un grito muy fuerte y un gran tiron de los brazos de Mari se quedo quieto.

Me di cuenta que había acabado cuando saco su pene de la vagina de Mari y un hilo de semen quedo colgando de el.

Yo estaba horrorizada porque el había acabado dentro de ella sin usar un preservativo. Podían contagiarse algo, o incluso dejarla embarazada, pero no pareció importarle y Mari no parecía estar en posición de quejarse.

Juan continuo penetrando su boca por unos segundos mas hasta que pareció cambiar de opinión. Le soltó la cabeza y Mari se desplomo sobre el apoya brazos. Estaba respirando muy agitada y Juan pareció hacer un gesto de ternura cuando le corrió el pelo de la cara.

Pero no era así. El continuo masturbándose y cuando acabo lo hizo sobre su cara. Gruesos hilos de semen blanco cayeron sobre sus mejillas y su nariz donde se quedaron. Como una torta con un glaseado, la cara de Mari quedo cubierta de semen y la saliva que Juan frotaba con su pene en su cara.

Contentos, parecieron satisfechos y salieron de la habitación por una de las puertas.

Alejandro se levanto de la silla y con la filmadora en mano comenzó a acercarse a Mari. Llevo la cámara por su cuerpo filmando cada detalle. Se detuvo en su cara mientras la giraba para mostrar el semen secándose sobre su rostro.

‘Mirame, puta’ le dijo a Mari.

Ella abrió los ojos y pude ver como estaban rojos. Mientras ella miraba a la cámara pude ver que tenia corrido el delineador. Líneas negras de maquillaje caían de sus ojos donde las lagrimas lo habían corrido.

Alejandro continuo filmando, deteniéndose sobre sus pechos que todavía tenían marcas rojas de los tirones que habían recibido. Continuo bajando y con una mano la giro hasta que ella quedo boca arriba.

Tomo una de sus rodillas y la abrió de piernas, acercando la cámara a su vagina. Una gran bola de semen estaba escurriendo entre sus labios, bajando entre sus piernas y cayendo sobre el sillón.

Alejandro dio un paso atrás y sonrío.

‘Ahora me toca a mi, arrodillate’ le dijo.

Mari se levanto tambaleando del sillón y se arrodillo frente a el. No tuvo que recibir ningún otra instrucción antes de tomar su pene. Respiro profundamente y abrió su boca para recibirlo.

Comenzó a mamarlo mientras Alejandro le pasaba la mano sobre el pelo.

Martín se acerco a mi oído mientras yo continuaba masturbándolo como una entupida y el me tocaba los pechos.

‘Ella es muy buena chupando pijas, de las mejores’ me dijo susurrándome al oído.

‘Al principio no era así, pero con el tiempo aprendió. Fijate como se la traga toda, eso se siente re bien. La semana pasada le acabe directo en la garganta. Creo que se lo mande a los pulmones!’.

El se estaba riendo pero yo estaba horrorizada. El estuvo con otra, tuvo sexo con ella. Me sentí aun mas traicionada.

Alejandro coloco su mano en la cabeza a Mari y comenzó a moverla con mas velocidad. La cabeza de Mari se convirtió en un borrón y empezó a hacer arcadas con cada penetración.

A veces empujaba con fuerza la cabeza de ella hacia su pija, enterrándose hasta la base. La nariz de Mari desaparecía en los rulos de la panza y podía escuchar como se esforzaba por respirar.

Una de las veces ella tosió y como no tenia por donde salir, una gran bola de moco y saliva le salio por la nariz, mezclándose con los pelos de Alejandro.

Mari nunca cerro los ojos, y siempre mantuvo su mirada en la cámara suplicando que se terminase rápido.

Alejandro volvió a moverse rápidamente y su pene desaparecía con velocidad en la boca de Mari. Podía ver como su garganta se deformaba cada vez que el empujaba y como su pene llegaba a la mitad de su cuello.

Con un violento ruido a cachetazo, Alejandro volvió a enterrase hasta el fondo en la garganta de Mari y la dejo ahí. Comenzó a gemir de placer mientras sus dedos se enredaban en el pelo de Mari y el le acababa en la boca.

Fue demasiado para Mari y ella volvió a toser. Esta vez no solo mocos, sino que una bola de semen le salio por la nariz y la cayo por la cara. Sus ojos no paraban de llorar y el poco maquillaje que le quedaba se lavo con sus lagrimas.

Cuando Alejandro la soltó, Mari se desplomo al piso y se golpeo la cabeza contra el suelo. Continuo tosiendo y cada respiración era un gemido de dolor.

‘Viste lo que fue eso?’ me pregunto Martín como si se tratase de un partido de futbol.

Yo asentí con la cabeza sin pensarlo y el se levanto del sillón. Se subió los pantalones y extendió su mano hacia mi.

‘Vamos arriba, queres?’ me dijo mientras yo no podía quitar mis ojos de Mari.

Me duele decirlo pero la imagen era tan patética, tan triste que no podía creer que ella no hubiese dicho nada.

Juan y Diego estaban entraron a la habitación con unas cervezas en la mano y se pararon frente a Alejandro. Parecieron felicitarlo mientras levantaban a Mari del piso y la colocaban de nuevo sobre el sillón con la cola hacia afuera.

Tome la mano de Martín sin pensarlo y lo seguí por la puerta que habíamos usado para entrar. Lo ultimo que vi fue a Juan escupir la cola de Mari.

Nos dirigimos hacia la puerta de entrada y por un momento me atreví a pensar que esto se había terminado, pero no fue así. El doblo en la escalera que llevaba al piso de arriba y yo lo seguí.

Cuando llegue al ultimo escalón pude escuchar un grito de dolor muy agudo que vino de abajo y un escalofrío me subió por la espalda.

Martín me llevo hasta una de las puertas cerradas y la abrió sin golpear. La habitación estaba completamente a oscuras cuando entramos aunque podía ver pequeños agujeros en la persiana que dejaban ver el sol de afuera.

Se escucho un clic y una luz algo tenue comenzó a brillar del centro del techo. La habitación estaba vacía salvo por una cama con un colchón grande en el medio. No tenía sabanas y la funda del colchón estaba decorada con varias manchas.

Entre pero extrañamente el no cerro la puerta una vez que los dos estuvimos dentro.

Martín me guío a la cama, me giro hasta que estuve de espaldas a la misma y comenzó a besarme suavemente. Sus manos recorrían mi espalda y mi cuello.

Yo no sabia que hacer aunque si comencé a besarlo. Mis manos también recorrían su espalda aunque no con la pasión que el demostraba.

Con sus manos en mis hombros el nos separo y me miro a los ojos. Sus manos comenzaron a desabrochar los últimos botones de mi camisa y cuando llego al ultimo simplemente la empujo hacia atrás hasta que la dejo caer al piso.

No podía deja de mirarlo a los ojos, me tenían atrapados y creo que nada en el mundo podría haberme hecho reaccionar.

‘Vos sos virgen, no?’ me pregunto como si me estuviese hablando del clima.

Estaba muda y no creo que hubiese podido hablar aun si hubiese querido, pero debo haber asentido porque el sonrío.

‘Quiero ser tu primera vez. Quiero que lo hagamos ahora. No te preocupes, no te va a doler mucho, yo tengo experiencia.’

Devuelta no dije nada pero el no pareció preocuparse. Sus manos me abrazaron pero solo fue para llegar a la hebilla de mi corpiño.

Con un solo movimiento sentí como el la abrió y después me lo saco dejándolo caer al piso junto con mi camisa.

Se quedo mirando mis pechos y extrañamente mi único pensamiento fue que el iba a pensar que mis pezones eran muy pequeños.

El era bastante mas alto que yo así que no tuvo que agacharse mucho para llevárselos a su boca. Comenzó a succionar suavemente mientras sus manos tocaban mi espalda.

Eso me relajo, no era nada como lo que había visto abajo. Esto era hacer el amor, lo otro era sexo. Todo iba a están bien.

Lo abrace y comencé a besar su cuello. El comenzó a bajar por mi cuerpo, besando mi pechos y mi panza hasta que quedo de rodillas frente a mi.

Sus manos bajaron hasta el elástico de mi pollera y lentamente desparecieron debajo de el. Pude sentir como su mano acariciaba mi bello pubico por debajo de mi bombacha y me dio un poco de vergüenza el saber que no estaba toda depilada aunque si tenia los labios bien depilados.

Una de sus manos deshizo el botón de mi pollera y esta cayo al piso junto con el resto de mi ropa y en un momento estaba prácticamente desnuda frente a el.

Estaba asustada y creo que mis piernas empezaron a temblar pero el no se dio cuenta.

Una de sus manos comenzó a pasar sobre mi bombacha justo sobre mi vagina mientras la otra seguía jugando con mi bello.

Lo escuche inhalar fuertemente y el me miro a los ojos.

‘Me gusta tu concha, huele rico’ me dijo. Me puse colorada porque nunca nadie la había llamado así.

‘Te gusta que te toque la concha?’ me pregunto.

Le respondí con un tímido si, pero el me dijo que quería escucharme decirlo.

‘Me gusta… que me toques… la concha’ le dije entrecortado.

Podía sentir como sus dedos separaban mis labios y como mi vagina se humedecía. Una sensación de calor se esparció por todo mi cuerpo desde mi vagina.

Mire hacia el techo y coloque mis manos en su cabeza mientras recorría su pelo con mis dedos. Cerré los ojos y me perdí en la sensación.

Sus manos dejaron mi cuerpo por un segundo y quise protestar pero volvieron a mi en un instante. El las coloco sobre mis caderas y con un movimiento lento bajo mi bombacha.

La parte que tocaba mi vagina se quedo pegada a mi por lo húmeda que estaba pero el siguió tirando y pronto me encontré desnuda.

Cuando llego al piso me desato los cordones y me saco las zapatillas. Estaba completamente desnuda, sin nada con que cubrirme. Estaba aterrada pero a la vez muy excitada. Sentía que esto era muy peligroso pero a la vez quería continuar y no dije nada.

Sus manos volvieron a mi concha y comenzar a tocarme directamente. Otro escalofrío recorrió mi cuerpo pero ese fue de placer. Una de ellas desapareció entre mis labios mientras la otra fue detrás de mio y se metió entre mis nalgas. Su dedo se poso sobre mi ano y lo masajeo suavemente hasta que comencé a sentir un cosquilleo y le corrí la mano.

No volvio a insistir pero uno de sus dedos comenzó a presionar y se deslizo dentro de mi.

No sentí dolor pero tampoco aumento me placer así que no me queje. El comenzó a deslizarlo lentamente hacia adentro y hacia fuera por unos minutos hasta que lo saco.

Me llamo por mi nombre y yo lo mire a los ojos. Estaba todavía de rodillas frente a mi y llevo su dedo a su boca. Podía ver como estaba cubierto por algo brillante y espeso.

‘Me encanta el sabor de tu conchita, me parece que te voy a comer toda’ me dijo con una sonrisa mientras saboreaba mis jugos.

Se levanto y me empujo suavemente hacia atrás, mis piernas chocaron con el colchón y me caí para atrás.

El me tomo mis piernas y me tiro hacia el borde hasta que mi cola quedo el en aire y después abrió mis piernas. Volvió a arrodillarse y solo pude ver como su cara se enterraba entre ellas.

Lo que paso después me resulta difícil de describir. El comenzó a lamer mi vagina como si fuese un perro. Podía sentir su lengua sobre mis labios mientras sus manos recorrían mis pechos y mi cola.

El comenzó a succionar, a penetrarme con su lengua, a veces podía sentir sus dientes suavemente sobre mis labios y temía que el me mordiese. Podía escuchar como el chupaba mis jugos y como su rostro se frotaba contra mis bellos pubicos.

El comenzó a subir y después no recuerdo muy bien que paso. Sentí como chupaba algo, como si lo estuviese estirando y después solo recuerdo un espasmo de dolor. Todos los músculos de mi cuerpo se contrajeron en el mismo momento y sentí como si estuviese haciendo pis, solo que mil veces más fuerte.

Deben haber pasado varios minutos porque cuando volví a darme cuenta de donde estaba, el se estaba terminando de sacar la ropa. Uso su remera para limpiarse la cara que todavía brillaba por mis jugos.

Yo quería hablarle aunque no sabía bien que podría decir, pero no tenía aire para hacerlo.

El parecía estar pensando que hacer conmigo hasta que me hizo girar hasta quedar boca abajo con mis caderas sobre el borde de la cama. Después doblo mis piernas hasta que quede de rodillas sobre el piso con mi cuerpo sobre mi cama.

Sentí sus manos sobre mi cola y por un momento entre en pánico. No quería tener sexo anal, pero parece que Martín tampoco. Sus dedos volvieron a mi concha y comenzaron a acariciarme nuevamente.

Todavía estaba muy mojada y podía sentir como su dedo entraba y salía de mi sexo. Escuche como se arrodillaba detrás mío y debió haber presionado su pene contra mi porque comencé a sentir una presión que no sentía con sus dedos.

Comenzó a empujar, algo mas fuerte de lo que me hubiese gustado, pero yo no tenia a donde ir con el sobre mi y de rodillas contra la cama como estaba.

Poco a poco su pene se fue abriendo paso y con cada centímetro que el ganaba mi dolor crecía. Me decía a mi misma que no podía gritar que era solo temporario y me mordía el labio tratando de no gemir de dolor.

De pronto sentí un tiron dentro de mi vagina y después una sensación de calor. Ese fue el momento en que mi himen se rompió. El dolor fue intenso, como cuando uno se golpea fuerte. Al principio no sentía nada y después fue creciendo cada vez mas rápido hasta que pensé que me iba a morir y solo existía el dolor.

Después comenzó a bajar y bajar, volví a estar pendiente de mi situación.

Podía sentir a Martín mientras me penetraba con fuerza, el colchón rozar mis pechos y un dolor constante en mi vagina.

Lleve una de mis manos a ella y cuando la saque estaba cubierta con sangre. Me asuste, pensé que era demasiada, que algo estaba mal, pero no podía hablar.

Me di cuenta que estaba agitada, que respiraba muy rápido y que con cada golpe de Martín todo el aire salía de mis pulmones.

Podía sentir como su pene entraba en mi y como sus caderas chocaban con mi cola cuando el empujaba con fuerza. Sus manos estaban en mi espalda, a veces acariciándome y a veces arañándome con bastante fuerza.

De a poco empecé a sentir algo de placer, pero el dolor seguía siendo mas fuerte. Martín comenzó a acelerarse y me di cuenta que estaba por acabar. No sabia si estaba usando un preservativo y eso me devolvió las fuerzas para hablar.

‘No acabes, por favor. Ponete el preservativo. Martín, por favor, no acabes dentro mío!’ le suplique pero el no me escucho.

De pronto pude sentir como estaba acabando en mi. Sentí los chorros de semen cubriendo mi concha por dentro y subiendo por mi cervix. Me sentí sucia, usada, y tuve mucho miedo de quedar embarazada.

En mi cabeza estaba contando los días desde mi ultimo periodo pero fue inútil, todo estaba en blanco.

Martín se desplomo sobre mí, aplastándome con su cuerpo. Podía sentir su respiración en mi cuello y el sudor de los dos mezclándose. Su pene seguía dentro de mí y podía sentir como se iba ablandando.

Cuando el salio de mi la sensación fue muy rara. Fue como un vacío, que tardo unos segundos en llenarse, como si mi vagina no recordase que debía cerrarse. El rodó a un costado y una de sus manos empezó a dibujar figuras en mi espalda con un dedo.

La sensación fue hermosa y me hizo sentir aun peor. Como podía hacer eso después de lo que me hizo? Creo que empecé a llorar, pero no estoy segura.

‘Que te pasa?’ me pregunto como si no supiese.

‘Me acabaste adentro, te dije que no. No quiero tener un bebe!’

Eso por algún motivo lo hizo reír. La reacción fue tan opuesta a lo que esperaba, a lo que quería, que no podía creerlo.

‘Tranqui, es el menor de tus problemas eso’ me dijo mientras se levantaba. Sin vestirse salio por la puerta y lo escuche bajar las escaleras mientras yo quede en la habitación sola.

Me di cuenta que abajo se escuchaban voces y ruido a sexo. Me pareció que todavía podía escuchar a Mari gemir aunque no podía saber si de dolor o de placer. Momentos después se escucharon gritos de alegría y me pude imaginar como Martín les contaba los detalles de los demás.

Más risas y conversación entre los hombres, pero no podía escuchar el motivo.

Pude escuchar a Mari decir que no a algo. Los hombres hablar de nuevo y después silencio. Mari comenzó a toser, ellos se rieron y pude escuchar la vos de Martín riéndose de algo.

Uno de ellos, creo que Alejandro, le grito a Mari aunque no entendí que. Pude escuchar pasos en la escalera unos momentos después y luego vi a Mari asomarse por la puerta que siempre estuvo abierta.

La imagen era todavía más patética que antes. Estaba completamente mojada, como si se hubiese duchado, pero seguía sucia. Tenia la cara cubierta de semen, parte estaba seco y parte parecía fresco. Tenia todo el maquillaje corrido y el cuerpo lleno de marcas rojas.

Aun así, creo que lo peor eran sus ojos. Estaban rojos de tanto llorar, pero también estaban vacíos. Como si nada de eso importase en realidad.

Ella entro a la habitación y se acerco a mi. Se sentó frente a mi y unos segundos después pude sentir su olor. Era algo desagradable, una mezcla de fluidos horrible, pero el mas fuerte era olor a pis.

La mire incrédula, pensando que se había orinado pero mi mente hizo la conexión antes de que me diese cuenta. Cuando ella les pidió que no, les estaba pidiendo que no la orinaran.

No estaba mojada con agua, era pis. Ellos la había usando como baño. Comencé a tener arcadas y me aleje lo más que pude sobre la cama. Puse mis rodillas sobre mi pecho y me quede viéndola entre lágrimas.

Ella tenía las piernas separadas y pude ver su concha. Grandes globos de semen salían con cada uno de sus movimientos y eso me hizo acordar de mi.

Mire mi vagina y la imagen me asusto. Tenia manchas de sangre seca en mis glúteos y también me salía semen, aunque no tanto como a ella.

Me puse a llorar con mas fuerza que antes. Tenia miedo de lo que pudiese pasar. Si eran capaces de hacerle esto a ella, que iban a hacer conmigo. Me di cuenta que no le había avisado a nadie que salía y que mi celular estaba abajo con mi mochila.

Mari comenzó a acercarse a mi sobre la cama hasta que quedamos cara a cara. No podía moverme y lo único que podía hacer era mirarla a los ojos. Con cada respiración sollozaba pero también podía olerla, no solo la orina, sino el olor de su perfume y también del shampoo que ella usaba.

Sin preguntarme, me tomo por detrás de la cabeza suavemente y me beso en la boca. Al principio suavemente y después con algo mas de fuerza. Sus labios se aplastaron sobre los míos y su lengua abrió lentamente mi boca hasta que nuestras lenguas se tocaron.

Por algún motivo ese acto me hizo calmarme. Pude olvidarme por unos minutos de mi situación y me concentre en el beso. Era la primera vez que besaba a una mujer, pero resulto ser igual que besar a un hombre.

El sabor no era lo que hubiese querido y me di cuenta que eso debía ser el semen y la orina. Pero por otro lado fue el beso mas tierno y dulce que había sentido en mi vida. Su lengua recorría mi boca lentamente acariciando mi lengua, su mano estaba apoyada suavemente en mi espalda y me acariciaba.

En ese momento éramos simplemente dos mujeres, y la situación en la que estábamos no existía.

Desafortunadamente todo termina y mi vuelta a la realidad fue brutal.

‘Te dije que era una puta, mira. Se la esta tranzando mientras la otra todavía chorrea meo.’

Mari termino el beso en un instante y por un momento pareció hasta avergonzada de la situación. Detrás de ella Martín, Diego y Juan estaban en la puerta de la habitación mirándonos.

Juan y Diego tenían una obvia erección y nos miraban con ojos que me hicieron temblar. Quise tomar la mano de Mari en busca de fuerza pero ella ya estaba de pie, mirándolos.

Martín se acerco hacia mi mientras Juan le hacia señas a Mari para que se acerque. Cuando ella esta frente a el, el la guío al piso con una mano en la cabeza y ella se arrodillo frente.

Como un acto reflejo, tomo su pene y comenzó a mamarlo. La habitación se lleno con las arcadas de Mari cuando Juan se enterraba en su garganta. Diego pareció decidir que no quería quedarse fuera y tomo una de las manos de Mari con la que ella comenzó a masturbarlo.

Martín se detuvo frente a mi y se quedo mirándome. Debajo de sus ojos su pene comenzó a erguirse y termino apuntándome.

El miedo en mis ojos debió ser obvio porque Martín sonrío y comenzó a mover su cabeza de lado a lado.

‘No me digas que no te lo veías venir. Aparte te gusto, se noto. Cuando te comí la concha acabaste mal. Ahora creo que me podes devolver el favor, no te parece?’

De nuevo no podía hablar, era demasiado. O talvez si podía, y simplemente no quería porque sabia que se me iba a quebrar la voz. Se que lo negué con la cabeza pero el no me presto atención.

Me tomo de un brazo con una mano que parecía cerrarse con una fuerza increíble y me levanto de la cama. Caí al piso frente a el, su pene en mi cara. Olía a semen y lo que después reconocí como mis jugos.

En mi desesperación intente mirar para otro lado pero lo único en la habitación aparte de nosotros eran los otros chicos. Mari seguí a rodillas frente a Juan mientras el la tenia del pelo con una mano y le guiaba la boca a sus testículos.

Mari extendió su lengua y comenzó a lamerlos.

Un fuerte cachetazo me devolvió a mi situación y cuando levante mi vista Martín me miraba enojado. Con su mano tomo mi pelo y lo retorció hasta que me levante del dolor.

Con su otra mano tomo su pene y lo llevo a mi cara, refregándolo sobre mis labios. Por miedo a recibir otro golpe abrí mi boca y el introdujo su pene.

‘Chupamela bien, o sino te doy otro, esta claro?’ me dijo mientras guiaba mi cabeza tirando de mi pelo.

El sabor era horrible, agrio como una persona después de hacer ejercicio, pero aun así hice mi mejor esfuerzo para imitar a Mari. Cerré mis labios y succione con fuerza.

Martín tiro con fuerza alejándome de el mientras hizo un pequeño grito de dolor.

‘No uses los dientes, estupida. Eso duele!’ grito mientras me tiraba del pelo.

Emití un grito de dolor y sentí como mi cabeza ardía en llamas. El parecía querer levantarme del piso por mi pelo y mis piernas no podían levantarme en esa posición.

Cuando me soltó, caí de costado golpeándome sobre la cama.

‘Vení para acá, mostrale como lo hace una puta’ le dijo a Mari quien ahora estaba mamando a Diego. Cuando ella se dio vuelta pude ver que tenia mas semen en la cara.

Diego pareció protestar pero la dejo ir sin decir nada y se sentó en la cama a vernos juntos con Juan.

Mari se acerco a mi gateando y tomo mi mano. No pude evitar mirarla a los ojos mientras ella tomo uno de mis dedos y comenzó a chuparlo suavemente.

‘Ver como se hace? Lo importante es nunca tocarme la pija con los dientes, porque si me lastimas por ahí me dan ganas de bajártelos a trompadas. Me parece que no te va a gustar eso!’ dijo Martín sobre nosotras dos.

‘Mari, chupamela a mi y yo le muestro como’

Mari soltó mi mano, se puso frente a Martín de manera que yo pudiese ver e introdujo su pene en su boca hasta que sus labios llegaron hasta la base.

‘Mari es una profesional, presta atención y algún día vas a ser tan buena como ella. Mira como gira el cuello para no ahogarse, como respira por la nariz, como me hace la paja mientras me la chupa. Ella quiere que acabe rápido así se traga mi leche. Le encanta eso a ella.’

Detrás de el, Diego y Juan comenzaron a reírse mientras Mari continuaba con la demostración.

‘Ahora te toca a vos, vení nena’ dijo Martín mientras me señalaba.

Cuando saco su pene de la boca de Mari este quedo cubierto en saliva. Tomo mi cabeza una vez que me acerque y me guió mientras yo tomaba el lugar de ella.

Esta vez el sabor no eran tan malo aunque el tiro de mi cabeza hasta que la mitad de su pene desapareció en mi boca. En mi desesperación puse mi mano alrededor de la base y comencé a masturbarlo.

‘Ah, una cosa. Ya se lo que estas pensando. No es un pene, es una pija, si? Las putas chupan pijas y tienen conchas, como vos. Que es lo que estas haciendo ahora?, me dijo mientras movía mi cabeza hacia atrás.

Toma una gran bocanada de aire y después de toser un poco de saliva lo mire a los ojos.

‘Estoy chupando una pija’ le dije en vos baja.

‘Bien! Ahora seguí’ dijo mientras volvía a guiar mi boca hacia su pija.

Por unos momentos continuamos así. El guiaba mi cabeza hacia el y luego hacia atrás como masturbándose con mi boca, dándome momentos para respirar.

Mari continuaba arrodillada al lado mío como juzgando mis nuevas habilidades.

Martín intentaba con cada penetración enterrase mas profundo que antes y podía sentir su pene golpear mi garganta dándome arcadas.

‘Otra cosa importante para mi, es que cuando acabo te las tenes que tragar toda. Ni se te ocurra escupir mi leche, puta’ me dijo luego de unos minutos justo antes de tomar con sus dos manos mi nuca y de enterrarse en mi hasta que su pene golpeo mi garganta nuevamente.

Antes de que pudiese separarme comenzó a acabar dentro de mi boca. Pude sentir de nuevo como su semen salía de su pija y como golpeaba mi garganta y mi boca. Uno, dos, tres chorros entraron en mi y fueran demasiado.

Comencé a toser aun con mi boca tapada por su pija y ese semen salio por mi nariz junto con grandes globos de saliva y mocos.

Una vez que termino, Martín soltó mi cabeza y nuevamente caí al piso donde comencé a toser en un esfuerzo por no respirar el semen que el había acabado dentro de mi boca.

Una vez que pude volver a respirar note el sabor en mi boca, el mismo que tenia Mari cuando me beso. Tenia una sensación pastosa en mi boca, la cual parecía seca aun con toda la saliva que tenia.

Cuando volví a prestar atención a los demás pude ver a Alejandro, desnudo y de nuevo con la filmadora en la mano. La única diferencia es que esta vez la estaba apuntando hacia mi.

Mari se levanto para volver con Diego a continuar mamandolo mientras el la recibió con una sonrisa.

Alejandro se acerco hacia nosotros y yo comencé a temblar. La filmadora nunca dejo de apuntarme mientras se la pasaba a Martín, quien dio un paso hacia atrás.

Alejandro se paro frente a mi y tomo un puñado de mi pelo. El miedo esta vez es fue fuerte que antes y me pude levantar rápidamente hasta quedar de rodillas frente a el.

No recuerdo exactamente si lo dije o lo pensé, pero creo que comencé a decir no sin parar aunque no logre nada con eso.

Alejandro tomo su pene con su otra mano y guío mi cabeza hacia el. Instintivamente abrí mi boca y lo tome.

Ese momento, cuando tuve la pija de Alejandro en mi boca por primera vez fue un punto de quiebre aunque no se cual fue la diferencia con lo que había pasado antes.

Si bien la situación era la misma, para mi fue aun mas desagradable que antes. La pija de Alejandro estaba sucia y tenia un olor rancio y desagradable que me hizo tener nauseas.

Con fuerza comenzó a moverme y parecía estar mas interesado en coger mi boca que en que lo mamase.

Su pene volvió a golpear mi garganta y volví a tener arcadas pero con una mano en mi nuca el doblo mi cuello hacia arriba y con un empujón se enterró en mi garganta.

Tuve una sensación de dolor increíble seguida por una sensación de pánico cuando me di cuenta que no podía respirar por la nariz. El me mantuvo unos segundos ahí hasta que me empujo hacia atrás y mi garganta quedo libre nuevamente.

Cuando el salio de mi comencé a toser nuevamente hasta que una nueva cachetada me devolvió al momento.

‘Cuando una puta como vos me chupa la pija me gusta que me mire a los ojos’ me dijo enojado. A su lado podía ver a Martín filmándome y sentí un odio increíble hacia el.

Sin darme tiempo a que me recuperar completamente, Alejandro volvió a guiarme hacia su pija para que continuase con mi trabajo.

Nuevamente volví a doblar mi cuello y su pija volvió a llenar mi garganta pero esta vez recordé mirarlo. Sus ojos me miraban desde una distancia increíble mientras yo contaba los segundos. Mis pulmones gritaban por aire, por poder respirar, pero el no estaba listo para dejarme ir.

Por un tiempo que pareció eterno me retuvo ahí mientras yo empujaba con mis manos sobre sus glúteos en un esfuerzo por separarme, aun cuando sabia que era inútil.

Comenzó a mover mi cabeza nuevamente y cuando su pija salio de mi garganta pude respirar por mi nariz. Cuando lo hice saliva y mocos brotaron de mi nariz y comenzaron a mezclarse sobre su panza cada ver que mi cara llegaba a ella.

El mantuvo ese ritmo por unos momentos mas para luego hacer como Martín. Comenzó a acabar en mi garganta, manteniendo mi cabeza firmemente contra su panza mientras varios chorros de semen salían de su pija.

Cuando me soltó, volví a desplomarme contra el piso como antes aunque esta vez la practica hizo que no me golpease tanto.

‘Te falta practica’ dijo Alejandro mientras daba un paso hacia atrás, luego señalo a Mari que estaba en ese momento debajo de Diego chupandole los testículos.

‘Ella era igual que vos, quédate tranqui que es cuestión de practica y eso no te va a faltar.’

Alejandro y Martín continuaron observando esa escena mientras Diego se preparaba para acabar nuevamente y yo quede afortunadamente olvidada en el piso.

No pude verlo, pero las risas de los chicos me dijeron que Diego por fin termino, probablemente sobre Mari. Luego los cuatro dirigieron sus miradas hacia mi y sentí mi sangre helarse. Algo me decía que lo que venia era peor.

Diego y Juan dieron un paso al frente y me tomaron por las manos y los pies para levantarme. Con fuerza me revolearon hacia la cama donde caí boca abajo y rápidamente ellos volvieron a tomarme para dejarme así.

Alguien se coloco sobre mi y separo mis piernas con sus rodillas y luego escuche como escupían. Una sensación helada cayo sobre mi cuando me di cuenta que había sido sobre mi ano.

‘Ahora te voy a hacer el culo. Te diría que no grites pero me gusta escuchar cuando lo hacen así que sacate las ganas’ dijo Martín mientras sentía su dedo acariciar mi ano mientras esparcía su saliva.

Reemplazo su dedo por su pija y comenzó a empujar justo cuando yo comencé a tirar con toda mi fuerza. La respuesta de ellos fueron varios cachetazos muy fuertes sobre mi cola, tanto que comencé a sentir un ardor muy intenso y perdí la poca fuerza que tenia.

Su pija comenzó a empujar nuevamente sobre mi ano y lentamente fue abriéndolo.

‘Trata de no romperle el culo, Tincho. Me gusta cuando lo tienen apretadito!’ grito Juan mientras sujetaba mis piernas. Cerré mis ojos con fuerza tratando de desaparecer esta situación pero fu inútil.

Momentos después, mientras Martín continuaba presionando sobre mi ano, sentí algo ceder, luego un empujón y un grito de placer de Martín.

Mi cola parecía estar en llamas y una sensación de calor comenzó a emanar desde mi ano hacia el resto de mi cuerpo mientras yo entraba en pánico, segura de que estaba vez era serio.

Sin importarle mi dolor, Martín comenzó a moverse lentamente causándome nuevo dolor. Abrí mis ojos y entre mis lagrimas pude ver a Alejandro filmando todo desde el costado de la cámara.

Martín continuo acelerando dentro de mi ano hasta alcanzar un ritmo tan rápido como cuando tuvimos sexo minutos atrás solo que esta vez no había ningún placer.

Cuando Martín inevitablemente acabo dentro mío nuevamente pude sentir salir y tuve la nueva sensación que me genero al cubrir mis intestinos en semen.

Al retirarse Diego, que estaba sujetando mis piernas, tomo su lugar. Ya no era necesario sostenerlas, estaba rendida antes ellos.

Sin dudarlo, introdujo su pene en mi ano y tuve la mísera satisfacción de sentir que el era mas pequeño que Martín, aunque la humillación era aun mayor.

Como si intentase compensarlo, el comenzó a cachetear mis nalgas con fuerza mientras me penetraba, diciéndome lo rojas que se estaban poniendo.

Cuando acabo, retiro su pene de mi y Alejandro tomo su lugar mientras el dio la vuelta a la cama y pude ver su pene. Estaba cubierto en sangre y quien sabe que mas.

‘Limpiame’ le dijo a Mari quien lo miro con sorpresa, pero sin dudarlo se arrodillo frente a el y comenzó a limpiarlo con su lengua.

Alejandro fue el tercero en penetrarme mientras me filmaba desde su posición. Con cada una de sus embestidas mi cuerpo se movía hacia delante sobre mi pecho y el colchón comenzó a rozar mis pezones.

Podía sentirlos debajo mío, primero como se ponían calientes y luego como comenzaban a arder con fuerza.

En algún momento Juan debió aburrirse porque me di cuenta que mis manos estaban libres. Aun así, no tenia la fuerza necesaria para moverme. Continúe en esa posición mientras Alejandro me penetraba brutalmente.

Sus gritos comenzaron a acelerarse y sus gemidos se volvieron mas fuertes por lo que me prepare para recibir nuevamente el semen de algún hombre dentro de mi ano, pero Alejandro tenia otros planes.

Salio de mi en un solo movimiento y con su mano libre me arrastro hacia el borde de la cama, girándome y dejándome boca arriba con mi cara debajo de su pene.

Comenzó a masturbarse sobre mi cara, mientras el lente de la cámara apuntaba hacia a mi. Buscando ver algo que no fuese esa imagen, mire hacia mi pecho.

Mis pezones estaban erguidos y duros, pero terriblemente rojos por la fricción contra el colchón. Sentía un dolor constante y pesado emanar de mis tetas.

‘Abrí la boca, puta’ me dijo Alejandro mientras el respiraba rápidamente.

Recordando las cachetadas que recibí antes, volví a mirarlo a los ojos y abrí mi boca mientras extendía mi lengua como si de una visita al medico se tratase.

El sonrío ante mi obediencia y luego comenzó a acabar. Pese a querer mi boca abierta el decidió cubrir mi cara con su semen. Mis mejillas, mi frente, mi nariz e incluso mis ojos fueron el blanco de su leche.

En un ultimo acto de humillación, mientras yo seguía mirándolo con la boca abierta pero ahora con mi cara cubierta en semen, el tomo su pene y limpio su punta en mi mentón.

Martín que estaba ahora al lado de Mari se agacho para susurrarle algo en el oído a ella, y luego ella se acerco hacia a mi gateando.

Una vez frente a mi, uso su lengua para juntar todo el semen que tenia en mi cara juntándolo en su boca. Abrió su boca frente a mi mostrándome una desagradable mezcla de semen y saliva en su boca y luego me tomo suavemente por detrás y me beso en la boca.

Cuando abrí la boca para besarla recordé el semen pero ya era tarde, ella estaba empujándolo hacia a mi y no tuve otra opción que recibirlo y tragarlo. Ese acto ordenado por Martín sirvió para romper los simple y reconfortante que pude haber sido un nuevo beso de ella.

Detrás nuestro los chicos se reían, pero afortunadamente uno a uno salieron de la habitación dejándonos solas.

‘Perdón, Martín me obligo’ me dijo Mari cuando el ultimo de ellos estaba en la escalera.

No quería responderle porque todavía estaba muy dolida por todo, así que subí a la cama de espaldas a ella y me coloque en posición fetal. Extrañamente las lagrimas que esperaba nunca salieron aunque mi mente se lleno con las imágenes de lo que había vivido.

Sentí el colchón recibir el peso de Mari cuando ella se subió detrás mío y me abrazo colocando un brazo debajo de mi cabeza. Afortunadamente no dijo nada y nos quedamos así por varios minutos.

Debajo podía escucharlos jugar algún juego de disparos y gritar con cada logro.

Cuando por fin estaba empezando a pensar mas claramente pudimos escuchar un grito desde abajo que yo no entendí aunque para Mari pareció ser mas claro.

Ella se levanto lentamente de la cama y me extendió una mano.

‘Nos llaman, es mejor ir antes de que se enojen’ me dijo mientras me miraba.

Nos se bien con que fuerza logre ponerme de pie pero juntas cruzamos la puerta y salimos de la habitación. Para mi sorpresa una de las puertas del pasillo estaba abierta y pude ver un baño.

Mi curiosidad fue mas fuerte que mi prudencia y al entrar me pare frente a un gran espejo que había en una pared.

Recordé como pensaba que la imagen de Mari cubierta de semen era patética pero la mía no distaba mucho de eso. Entre mis piernas tenia grandes manchas de sangre y semen seco, mi bello pubico estaba cubierto de una sustancia blanca y pegajosa a medio secar.

Mi cabello estaba desarreglado y mis ojos rojos e hinchados de tanto llorar.

Cuando murmure alguna palabra de asombro sin sentido mi garganta me recordó los abusos que sufrió y me di cuenta que mi vos sonaba rota y quebrada.

Mari me tomo de la mano y de un tiron me saco de ahí lo cual fue una bendición.

Me llevo hasta abajo y volvimos a la habitación donde todo comenzó. Los chicos estaban en ropa interior jugando frente a la TV mientras Alejandro estaba sentado frente a la computadora viendo un video porno.

Si darse vuelta me llamo y como una sirvienta fui hacia el mientras Mari se acerco a los chicos.

Una vez al lado de Alejandro me di cuenta que la estrella del video porno era yo. En ese momento podía ver la vista de Alejandro mientras el me sodomizaba por detrás. Mi cola estaba cubierta de marcas rojas con forma de una mano, producto de Diego y sus golpes, y debajo de Alejandro podía escucharme llorar y gemir de dolor.

Alejandro retrocedió la silla de escritorio en la que estaba sentado y se palmeo la pierna en señal de que me siente. Con bastante rapidez me senté sobre su pierna y el comenzó a cambiar de parte el video. Pude ver cuando lo mamamba a Martín por primera vez, como el me abofeteaba, como Mari era orinada mientras yo estaba en el cuarto de arriba.

La mano libre de Alejandro comenzó a subir por mi pierna hasta llegar a mi concha donde se puso a jugar sobre mi clítoris. Estaba lejos de generarme placer pero la caricia por lo menos me hizo olvidar el dolor por unos instantes.

‘En un rato lo voy a tener editado para que no se nos pueda reconocer, y después lo voy a subir a internet’ me dijo mientras uno de sus dedos pasaba entre mis labios.

‘O podes hacer lo que nosotros te digamos y me lo quedo yo. Tene en cuenta que tengo tu celular y puedo mandárselo a todos tus contactos en un rato.’

No era necesaria la ultima aclaración, podía verlo sobre el escritorio ya conectado a la computadora por un cable.

‘Que vas a hacer?’ me pregunto.

Asentí con mi cabeza pero no pareció ser suficiente.

‘Lo que ustedes quieran, no lo subas. Te pido eso…’ le dije con la vos quebrada.

Me ordeno que me pare y quede de pie frente a el. Detrás nuestro Mari estaba trayendo unas cervezas de la cocina las cuales les entregaba de rodillas a los chicos.

Frente a mi, Alejandro me ordeno que me tocase. Mis manos fueron a mi concha y comenzaron a tocarme como lo había hecho inocentemente varias veces antes de este momento.

Mis dedos separaron mis labios y comenzaron pasar entre ellos, yendo desde mi clítoris hasta mi vagina para entrar en ella ligeramente. Sentí una mano sobre mis adoloridos pechos y vi como Alejandro tomaba uno para apretarlo como un globo.

‘Arrodillate y mamame, ya sabes como me gusta’ me dijo.

Me volví a arrodillar frente a el mientras el se sacaba el calzoncillo y para mi sorpresa esta vez no fue necesario que me guiase.

Mi mano tomo su pene, mis ojos se clavaron en los suyo y comencé a mamarlo rápidamente hasta que su pene completo desapareció en mi garganta.

Su mano me dio palmadas en la cabeza como yo le haría a un perro que hizo algo bien y me dio una sonrisa de satisfacción.

‘Te dije que ibas a aprender. En un rato vas a llamar a tu mama y vas a decirle que te fuiste a Córdoba porque no los queres ver mas.’

Sin perder el ritmo asentí con mi cabeza cuando entendí que no tenía otra opción y continúe con mi trabajo.

Cuando el acabo en mi boca, estaba preparada y ni siquiera tosí un poco.

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